4.9.05

Burning Mars

Se acercaba al Sol, y podía ver las titánicas llamaradas que la corteza escupía a miles de kilómetros de la superficie. El brillo cegador se volvía aún más intenso, y el calor empezaba a desgarrarlo.
Se acercaba más y más, e incluso en el vacío del espacio le llegaba el temblor y el ruido sordo de las superpotentes explosiones nucleares que la fusión del hidrógeno producía. Su sangre dejaba un reguero que colgaba de la nada.
Continuaba acercándose al Sol, y el calor infernal era ya una pura muralla densa, un baño de metales pesados al blanco vivo. No podía respirar más que eso, su cuerpo entero se desintegraba, y su conciencia notaba en toda su intensidad el dolor que sentía.
Casi podía abrazarlo y besarlo con sus labios cuarteados, resquebrajados, reducidos a ceniza y pulverizados con las ondas expansivas de las explosiones que se desataban a su alrededor. No quedaba más de él que el puro dolor que lo consumía, y seguía adelante.
Quería que su corazón estuviera junto al núcleo del Sol, y no se detendría hasta conseguirlo, aunque eso ya hubiera significado su muerte.

2 comentarios:

Algernon dijo...

Y evaporar... para luego volver a nacer en el Universo cual lluvia cósmica.

¿O no? :P

Mars Attacks dijo...

Va a ser que no.