4.2.08

Siempre es la semana que viene (A veces pasan cosas)

A algunas frases dan ganas de acariciarlas. Literalmente (y nunca mejor dicho), hoy no he podido resistir la necesidad de acariciar una frase que Juan José Millás regalaba al mundo en "Laura y Julio". Allá por la página 125 (en mi edición), cuenta del protagonista que «[...] y al cabo se durmió en defensa propia».

A veces me ocurre con Sabina, o Benedetti, que siempre me dan la sensación de que son capaces de manejar a nivel cuántico las palabras para amoldarlas a lo que quieren expresar, para darles la forma y el sentido exacto y preci(o)so de cuanto quieren transmitir; ni un poco más, ni un poco menos.

Otras veces me ocurre con cualquier colega que escriba (Annie, Eru, Servidora, Fabrizio, Ella...), o con frases que escucho por ahí. Me gustaría recordar esas frases para usarlas algún día (también en defensa propia), pero siempre las termino olvidando.

De hecho, podría apuntarlas en una Moleskine que me regalaron para mi último cumpleaños, pero ésa la reservo para creaciones propias o en las que me he visto involucrado. Además, siempre olvido llevar la Moleskine encima. De hecho, siento terror a que se estropee, y supongo que es lo peor que le puede pasar a una Moleskine, el no usarla por miedo a que se estropee.

Tengo la certeza de haber olvidado frases de las que en su momento me dije "espero no olvidar jamás esta frase, es buenísima". Ni siquiera tengo el vago recuerdo de la temática de esas frases, las he perdido probablemente para siempre. Lo único bueno es que no tardo en olvidar que las olvidé, o que acaso alguna vez las intenté recordar.

En resumen, admiro a los que han hecho tan suyo el idioma que son capaces de saltarse sus leyes (conociéndolas bien antes, por supuesto), deconstruir las frases y crear un sistema universal propio donde sus reconstrucciones tienen tanto sentido que, en ocasiones, una palabra vale más que mil imágenes.

2 comentarios:

Annie dijo...

:)

servidora dijo...

Pues con el permiso de Hofstadter, "A algunas frases dan ganas de acariciarlas" es un frase que dan ganas de acariciar :-)

Y... recuerdo vagamente haber estado durmiendo tanto tiempo en defensa propia que, como consecuencia, pasé casi tres meses sin poder pegar ojo. Pero, durmiendo, me voy despertando de esa pesadilla. El día menos pensado volveré a soñar :-)