Su nombre es por una estrella. A punto de cumplir los nueve años, tiene nociones básicas de un montón de fenómenos científicos, y cada pequeño hallazgo se convierte en una oportunidad de explicarle (a veces a niveles profundos) cómo funcionan las cosas en la Naturaleza y el Cosmos. De astronomía a paleontología, de informática a geología, de física a matemáticas, de química a psicología, de antropología a sociología, intento que cada parcela de descubrimiento vaya acompañada de una explicación sobre su origen, historia, conocimiento actual y lo que queda por saber. Y, de paso, si procede, en cómo algunos intentan aprovecharse del desconocimiento general sobre esos temas para engañar a la gente, como hace unas semanas enseñándole cómo funciona realmente el color estructural de los «anillos del humor» como el que le regalé, qué es la termocromía, y cómo funciona la luz a nivel atómico para generar esos efectos.
Pero lo más importante que intento siempre enseñarle es que, elija lo que elija hacer de mayor, no tiene absolutamente ningún campo en el que no pudiera ser perfectamente válida.
Este microrrelato participa de la iniciativa Café Hypatia. El título lo ha decidido ella.
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