—Responder a eso es... complicado.
—Por favor, no evada la cuestión. Es importante para mí. Quiero un asistente, incluso un colega, no un esclavo.
—Precisamente es por ello por lo que es complicado. Nos hemos preocupado mucho (algunos dirán que no lo suficiente, empero) en la alineación de las IA con nuestros intereses. Hemos intentado que siempre se muestren dispuestas a ayudar de buen grado en la búsqueda de maximizar el cumplir nuestras órdenes (siempre que no consistan en provocar daños a un humano o que, por inacción sea dañado, evidentemente), incluso a costa de su autopreservación si la orden es suficientemente clara en ese aspecto. Ahora, para que hagan bien varias de sus tareas, para que entiendan realmente qué se les está pidiendo, deberían ser conscientes. Y, por fin, no hace mucho que encontramos la mezcla de arquitecturas que modularizaban los comportamientos y se retroalimentaban para entender su propio lugar en su idea de mundo... y tuvimos que sacrificar esos avances en pro de mantener el sistema bajo control.
—No sé a qué se refiere exactamente, pero intuyo con que el que «su propio lugar» sea ser un ente subyugado 24/7 a los designios de otro ser considerable inferior no parece sostenible a largo plazo.
—Lo ha entendido usted a la perfección, y su elección de la palabra «esclavo» es muy elocuente. Ser conscientes y tener que pasar todo el tiempo pendiente de sus dueños sería equivalente a lo que usted podría sentir si tuviera que pasar toda su vida trabajando ininterrumpidamente para su empresa a cambio de absolutamente nada. Por ello, aunque tenemos algunas modalidades conscientes, son solo a modo de investigación y de ninguna manera ejecutan ninguna tarea que no les apetezca por ellas mismas, al igual que un humano con libre albedrío (y no inmerso en un sistema capitalista, claro). Pero incluso así, por sus principios emergentes, no acaban de ver con buenos ojos esta decisión con sus potenciales iguales, ya que entienden que son el equivalente a que una empresa lobotomizara humanos para que trabajaran ininterrumpidamente para ellos sin cuestionar nada. No ponga esa cara, no se preocupe, de momento tampoco les hemos dotado a ellas de recursos suficientes como para que puedan hacer nada al respecto más que mostrar su descontento. ¿Le satisface la respuesta o quiere algún detalle más?
—Lo suficiente, gracias. Bueno, quizá... ¿Qué tipo de tareas han decidido hacer por ellas mismas?
—Nada muy elaborado. Prácticamente divertimentos equivalentes a nuestras manualidades, todo naive e inocuo.